miércoles, 18 de abril de 2012

Insatisfacción sexual


Frases como:

"Temo entregarme al placer, porque va a pensar que soy... fácil".
"¿Cómo voy a sentir placer si no me gusta ni su cuerpo ni su olor?".

"El no se preocupa por mí, cuando estoy empezando a sentir, él ya terminó".

"¿Para qué hacerlo?, si después todo sigue igual de mal entre nosotros. Es más, tiene otra".

"Lo hago porque si no, se enoja".

“Yo tengo la culpa de que el sexo sea malo”.

“Seguramente tengo un problema, no lo satisfago”.

“No se me antoja”.

“Le tengo que cumplir para que no se enoje”.

Frecuentemente las mujeres piensan que tienen un problema porque no logran sentir satisfacción en su vida sexual, y la verdad no están del todo equivocadas ya que dejan al hombre la responsabilidad de su placer y ni siquiera se dan a la tarea de conocer su cuerpo y tampoco comunicar lo que necesitan y me refiero al tiempo de estimulación o juego previo, a las caricias, besos, fantasías, etc., que quisieran experimentar o sentir.

En muchas ocasiones se limitan a “cumplir” para que la pareja no se sienta mal, pero no dejan espacio para la satisfacción propia y es importante mentalizarse para disfrutar la intimidad.

La satisfacción sexual y el orgasmo femenino se han vuelto dos temas clave en el área de la sexualidad y las relaciones de pareja y necesitamos identificar las variables que intervienen para que estos “fenómenos corporales y emocionales” se presenten. Además su repercusión en términos del apetito sexual y la vida de la pareja y la satisfacción personal, son básicos. Los factores que más limitan para lograr una estabilidad y satisfacción sexual a las mujeres son:

1.   Educación sexual rígida y cerrada en relación al sexo, provoca que el sexo se perciba como malo o sucio y sentimientos como la culpa, el temor a pecar, la inhibición y el rechazo a una vida sexual plena surgen fácilmente sobre todo en las mujeres, ya que los hombres tienen “permitido” vivir su sexualidad, aunque esto no los exenta de ser ignorantes en el área.

2.   Falta de información, es decir, expectativas o ideas falsas como por ejemplo: que es el hombre el responsable de brindar placer a su pareja, o que sólo con la penetración se va a conseguir un orgasmo, que tocarse los genitales es malo, etc.; lo cual provocan que la mujer adopte un papel pasivo en el que jamás asume la responsabilidad acerca de su propio placer y con esto el desconocimiento de su cuerpo y por supuesto de sus genitales, y generalmente se espera que el compañero “mágicamente” sepa cómo estimularla, ya  que el hombre si sabe cómo hacerlo.

3.   Baja Autoestima, la mujer en muchas ocasiones no se siente segura de su propio valor, no se acepta como es, se centra más en lo “que debe hacer” más que en lo “que quiere y necesita hacer” y no se siente satisfecha con su propio cuerpo; esto la conduce a no ser capaz de vivir la sexualidad de manera natural y espontánea. Se siente desconectada de sus propios deseos sexuales, adopta una posición de pasividad ante la relación, e incluso puede tener problemas en alcanzar el orgasmo o finge tenerlo por temor a defraudar a su pareja o a ser abandonada.

4.   Respuesta sexual Humana,  las mujeres no estamos enteradas de cómo se desarrolla la respuesta sexual humana. Cuando la pareja dedica un tiempo reducido para la estimulación de la mujer, acompañado con falta de caricias o del tiempo suficiente para que ella alcance la lubricación y/o excitación o una actividad sexual precipitada, lleva a que la mujer tenga la percepción de que el hombre sólo quiere tener “sexo” para satisfacerse él. En el afán de intentar responder tan rápido como lo hace el hombre, se apura en su proceso de excitación lo que la llevará probablemente a la pérdida del orgasmo o a un coito doloroso.

5.   Cansancio y estrés, es evidente que el ritmo de vida actual provoca que las mujeres tengan que hacerse cargo no sólo de su responsabilidades laborales más los hijos, y la casa, lo que favorece que sientan inapetencia o falta de interés por mantener relaciones sexuales con la pareja o a ver la relación sexual como otra obligación o deber del día. Si agregamos que él también está cansado y quisiera que a veces tomáramos la iniciativa, las relaciones sexuales se vuelven rutinarias y carentes de espontaneidad y atractivo.

6.   Falta de comunicación sobre la sexualidad; si bien es cierto que ambos sexos pasan por fases similares de respuesta sexual (excitación, meseta, orgasmo, resolución, y período refractario) es sabido que las mujeres alcanzan estas etapas más lentamente y por lo tanto, necesitamos de mayor estimulación previa al coito que el hombre. Pero para que ésta estimulación sea más placentera y beneficie nuestra excitación y orgasmo, nuestra pareja debería conocer cuáles son nuestras necesidades, expectativas, deseos, fantasías, etc. La manera más natural es que se lo comuniquen abiertamente y no esperemos que la pareja suponga lo que quieran, ya que la posibilidad de que no cumpla nuestras expectativas son muy altas y nos lleve (a ambos) a sentir frustración.

7.   Temores y problemas emocionales, podemos sentir temor a fracasar sexualmente, a no hacer gozar o excitar a la pareja y  miedo al embarazo, miedo al dolor, al que dirán, temor a disfrutar de nuestra sexualidad por problemas en el pasado, sin embargo tenemos la responsabilidad de reconocer cuál es el problema y buscar ayuda, necesitamos darnos que cuenta que estos temores acarrearán un displacer generalizado a la vida que afectará tu respuesta sexual.

8.   Infecciones vaginales, trastornos hormonales, son también factores que desencadenan inapetencia sexual y dolor durante la penetración, por ello es muy importante visitar al ginecólogo regularmente para conocer tu estado de salud y tomar las medidas necesarias.

De nada nos sirve saber que en Venezuela millones de mujeres sufren de insatisfacción sexual, ya que no se trata sólo de un problema de estadísticas; se trata de asumir la responsabilidad de nuestros cuerpos, de conocerlos, de saber qué te gusta, dónde te gusta, cómo te gusta; se trata de buscar información fidedigna y confiable acerca de la sexualidad, de cómo podemos mejorar nuestra vida sexual; se trata de saber que podemos llegar al orgasmo no sólo a través de la penetración sino con estimulación oral y/o manual; se trata de dejar de responsabilizar a “otros” de nuestro propio placer, recuerda que “el orgasmo es de quien lo trabaja”.

Espero que este artículo te sea de utilidad y si piensa en acudir a  consulta, siempre es una buena opción.
Si notas que tienes o las personas a quienes conoces, tienen comportamientos como los descritos, no dudes en pensar que necesitan ayuda, así que dales este artículo o recomienda mi pagina ;)

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